Delfinoterapia

Hace unos días tuve el gran placer de comprobar de primera mano la gran labor que realiza la "Fundación Mundomar" ofreciendo entre otras actividades y proyectos, Delfinoterapia a niños afectados de diferentes enfermedades y/o patologías tanto físicas como psíquicas.

Esta actividad, se empezó a realizar en el 2001, habiendo podido beneficiarse de ella hasta la fecha más de 400 niños.


Cabe destacar que se trata de una actividad totalmente gratuita, y que la Fundación pone todos los medios y facilidades para que tanto los niños como sus familias disfruten de esta gran oportunidad, ya que son la única fundación a nivel mundial que realiza este tipo de terapias que por lo general son muy costosas de manera totalmente altruista.

El día que tuve el gran placer de pasar la mañana en el delfinario, pude entrevistarme con Enrique Perlado, responsable de la Fundación, y con los papás de Lucía, una pequeña de 8 años con TEA que habiendo iniciado la terapia con cierto recelo, en sólo tres días había hecho unos progresos maravillosos en cuanto a la terapia se refiere.

Con Enrique, pude hablar de cuales eran los requisitos para acceder a la terapia; me explicó que el mismo recibe todas las solicitudes, que se hacen a través de un formulario, y que junto su equipo formado por terapéuticas, y fisioterapeutas, estudian la idoneidad de la terapia en dicho niño.

La terapia tiene una duración de una semana, en el que los niños realizan sesiones de 30 minutos , Enrique me explico que este era el tiempo idóneo, ya que es donde se mantienen los puntos álgidos de atención tanto de los niños como de los animales.

La actividad se inicia entre abril y mayo (dependiendo de la climatología), y termina en octubre, ya que es cuando se da la idoneidad en la temperatura del agua.

También insistió en recalcar que si bien esta es una terapia en la que se trabajan áreas como la física, motora, la atención, la percepción, los sentidos, etc, era para el ante todo una terapia emocional, en la que acompañada con factores como el medio acuático, el realizarla en el exterior, en contacto con la naturaleza, y acompañada de animales, tenía ese plus enriquecedor tanto para los niños como para sus familias.

Como os decía, de esta entrevista, también participaron los papás de Lucía, y ella, porque mientras charlabamos no dejó de correr, saltar, venir a buscar el contacto con nosotros,...

Habían venido desde Merida exclusivamente para la terapia, y además de corroborar todo lo que contaba Enrique, ya que lo estaban viviendo estos días con Lucía, y estaban encantados, " Laly, la mamá de Lucía me decía, esto es una terapia para los tres", hablábamos de la dureza del día a día, de la falta de medios y apoyos, de la necesidad de crear terapias específicas, de formar al profesorado, de concienciar, de dar visibilidad,... Y de todo eso que tan necesario es, y tan despacito se va haciendo.
Ellos me contaban, que tras el diagnóstico de Lucía, y viendo la necesidad, crearon la "Asociación Emeritea" con el objetivo de conocer otras familias con las que compartir y trabajar unidos en este mundo tan desconocido del TEA.

Para mi, que trabajo por y para la discapacidad, era importante hablaros de esta actividad que se realiza en mi ciudad, y dar un pasito más por la visibilidad y la normalización.

Y desde aquí mi más sincero agradecimiento a Enrique por acceder a la visita y por contarme tantas cosas, a Lucía y sus papás por permitirme acompañarles un día en la terapia y compartir conmigo su realidad, a M. José, responsable de comunicación, que una vez más lo hizo todo fácil, y como no a la Fundación Mundomar, y a la Asociación Emeritea por su gran labor.

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